bitácora cada vez menos personal

jueves, noviembre 27, 2008

Cuando Jorge Drexler tuvo su fractura de escafoides en Bilbao se tomó la molestia de musicalizar su historial clínico. Nada extraño para un cantautor que además de músico es médico e hijo de un reconocido cardiólogo en Uruguay que de vez en cuando le revisa el corazoncito al abuelo de mi amiga Fer.

Traigo esto a colación, uno, porque estoy escuchando la canción en cuestión y dos, porque estoy enferma. Sí, otra vez. Y sin ánimos de que esto sea musicalizado solo pretendo desahogarme mientras Eme Llanes puede salir a intemperie -de apenas 6 grados- sin problemas.

La Doctora Martin guarda en su cajón, por la letra “G”, un folder con mi nombre y dentro de él dos hojas que contemplan tres consultas con periodicidad media de seis meses. Una amigdalitis, una laringitis y una rino-faringitis. Dolor de oído las tres veces. Congestión las tres veces. Lo que no pone el historial es el mal humor las tres veces, depresión las tres veces, ganas de ir a casa las tres veces. Luego llega Eme Llanes, me trae unas castañas asadas envueltas en un cono de papel periódico y el historial -el mío y el de la Doctora Martin- sucumbe a los efectos del calor, el aroma y el sabor que tal sorpresa genera en mí.

Eso sí que funciona con los enfermos. Eso o un chocolate o una llamada o una buena peli. Una, dos o tres veces.