Siempre tendremos Sitges
Un cercano paraíso… Como tener un Rosarito: Así, igual, a cuarenta minutos. Además no nos preocupamos por pagar casetas para procurar la costera, basta con pagar el pasaje del tren y ver cómo Barcelona se va desdibujando tras nosotros. El Mediterráneo tiene un encanto especial. Las olas no son ni tan acaudaladas como las del Pacífico ni tan tranquilas como las del Mar de Cortés. Es frío, es azul, a veces incluso transparente y su oleaje parece estar vestido de un encaje color blanco.
Me gusta Sitges. Me gustas en Sitges. Me gusta Sitges contigo.
Se convierte en algo así como un lugar de tú y yo. Como supongo de muchos más. Me imagino… nos imagino ancianos, en algún lugar de México caminando por algún malecón, diciendo ¿Te acuerdas cuando íbamos a Sitges? Dormíamos en el parque. Bueno, yo dormía en una banca de mosaicos azules y tú vigilabas mi sueño. Tal vez le tengamos que explicar a alguien que Sitges significa Sitios y que precisamente ese era el nuestro. Tal vez tengamos que decirle que alguna vez vivimos en la Barceloneta y nos gustaba tomar cava y recibir a los amigos.
Cuando estemos viejos quiero seguir teniendo estos amigos. Quiero seguir teniendo un Sitges.



1 Comments:
Te ama, Manuel.
7:15 PM, octubre 12, 2008
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