bitácora cada vez menos personal

lunes, agosto 29, 2005


Este viernes, dos de septiembre, seis de la tarde...

miércoles, agosto 24, 2005

"La arquitectura se desarrolla en el tiempo y en el espacio. No se ve de una vez, se mira recorriendo, dándose vuelta. Tenemos los ojos delante y no detrás, y más o menos a 1,60 metros de altura. Eso es muy importante, es la clave en arquitectura."

Sus palabras me acompañaron por cinco años en un contínuo diálogo con sus ideas, con su obra.

Hoy, a escasos minutos de haber impreso mi tesis, escucho una voz que bien podría ser él, con acento francés y cansado de ser citado, ejemplificado y exaltado :

"Puedes dormir en paz, la tesis ha terminado..."

lunes, agosto 22, 2005

Post en Harapos...

Ayer, por primera vez en mi vida vi llorar a mi papá.
¿La razón? Melancólica felicidad provocada por un óleo de un personaje histórico con el que coincide ideológicamente, así como el contexto de éste.

Viva el harapo señor
y la mesa sin mantel
viva el que huela a callejuela
a palabrota y taller
(S.R.)

sábado, agosto 20, 2005

Nací para esto:

Hablar con el Duarte en estas condiciones me tranquiliza, además me hace recordar lo afín que soy a la teoría, a la arquitectura… siempre me gustó la escuela.
Mas tarde el futbol. No hay nada más satisfactorio que hacer feliz a mi hermano (y a mí misma) llevándolo al estadio. Las peores ofensas se pueden aprender en dos horas sentado en una grada de concreto ardoroso, los mejores chistes, apodos, piropos, pero más que todo ofensas es lo que fluye de la gradería. Ahí uno saca el chilango que todos llevamos dentro, además se bebe, se grita, se ejercita, se suda. En el futbol un gol vale oro, por eso la emoción, por eso el júbilo y tanta pasión.
Ya tarde, la guitarra. ¡Qué guitarra! Un hombre de dos metros de altura toma a su amante y la hace gemir melodiosamente. Se ve menuda en sus largos brazos y parece conocerla de toda la vida. Fue una noche amena y mientras esto sucedía su inseparable mano me recordaba con un breve movimiento lo afortunados que somos al tenernos el uno al otro. La noche concluye y hoy me sucede lo contrario a lo que sería la peor de las resacas: recuerdo y sonrío.

Ayer le dije a él entre gritos y olas las tres cosas para las que he nacido. Meditándolo me di cuenta de que son cuatro.

Hoy me di cuenta de que nací para:
Estudiar arquitectura (hasta sus últimas consecuencias)
Ver el futbol (sin tenerle piedad a la mamá del árbitro)
Escuchar buena música (y cantarla)
Estar con él (y su mano y su hombro y su todo él)

martes, agosto 16, 2005

Un “Juego Frío” para llevar, por favor…


Como era de esperarse, Fix you, la canción número cuatro del disco X&Y es el segundo sencillo y hace unos minutos mi hermano me mostró el video. ¡Qué cosas! ¡Qué belleza!
Primero que nada Don Chris, caminando por la calle con esa técnica que utilizó en The scientist, sólo que esta vez caminando en el sentido correcto. ¡Qué correcto todo! El túnel que a pesar de querer ser ruina sigue siendo túnel. El ambiente es deprimente y las calles desoladas muy de acuerdo con la letra que hasta ese momento plantea la canción. Mientras el triste órgano se apoya de otro triste piano para ambos consolarse en una acústica guitarra, una persona sujeta un cable con un foco y lo hace girar: “Lights will guide you home…”.
De repente Chris comienza a correr, justo cuando la guitarra eléctrica acelera el ritmo: calles, túneles, escaleras… y antes de que se sume al conjunto la batería Chris llega al escenario. Ahí están los demás: Coldplay se completa y frente a ellos un estadio lleno (donde a ti y a mí nos gustaría estar)… Cuatro voces, una en cada tono formando juntas una perfecta armonía. ¡Qué perfecto todo!: “Tears streaming down your face / I promise you I will learn from my mistakes...”
¡Demonios! Tanta energía no se puede acabar de repente. Piano, tranquilízame unos segundos mientras recobro el aliento y mi pulso vuelve a la normalidad.

Sobre esto dos cosas:
Fix you sigue siendo (y ahora más) mi canción favorita del disco.
Todos los integrantes de Coldplay cantan y en conjunto sus voces “arreglan” a cualquiera.

sábado, agosto 13, 2005

13 de agosto, santa Aurora

“Al amanecer, la aurora, anunciando el claro día / oigo una voz muy sonora, al pie de una serranía / Que linda la rosa, que lindo el clavel, mas linda la dalia que va a florecer / no me mires, no me mires, si tienes a quién querer…”

Decía una sencilla canción coral que cantábamos hace ya más de diez años. Me gustaba que dijera aurora aunque para ese entonces aquél nombre me parecía de lo más anticuado y doñesco. Siempre resultaba que algún personaje que la hacía de la abuelita o la mamá de fulanita en alguna novela se llamara Aurora. Cuando le decía mi nombre a alguien resultaba que le recordaba a la tía o señora que también se llamaba así.
Es increíble cómo cambian los gustos. Hace 15 años vomitaba el arroz y ahora soy fan del sushi. Algún tiempo atrás mi nombre me parecía molesto (auroooora de la mañana, decía la vecina, auroooora boreal, decía el adolescente que se quería pasar de listo) y ahora, cada vez que sale de la boca de alguien (sea quien sea) siento que mi nombre es único, bello, rítmico, armónico… poético.

Que las persianas corrijan la aurora, canta Sabina
Una modesta corona encontrada en la aurora, canta Silvio
Quieren prender a la aurora porque llena la cabeza de pajaritos, canta Serrat
Te traeré la aurora y, para tu espalda, polvo de mariposa, canta Serrano
Hay quien sueña con Olimpos, donde no entre el mal de Aurora, canta Aute
Y porque amor no es aurora, ni cándida moraleja, dijo Benedetti
No te toque la noche ni el aire ni la aurora, dijo Neruda
Galante buscando a la aurora, en noches de estrellas y luna, dijo Machado

También está La aurora de Nueva York, de García Lorca y una serie de pretextos para embellecer una prosa, una canción o un síntoma de mañana.
Buenas bocas articulan la palabra, dulce boca la que más allá del sonido le dio a mi nombre todo un significado:

Una noche decembrina en cierta galería de arte, ella observaba una obra mientras le daba la espalda a él, que observaba otra:
- Uy, perdón, ¿te pisé?
- No, no te preocupes
- ¡Hey! Yo te conozco, ¿cómo estás, te acuerdas de mí?
- Claro, Aurora ¿cómo estás?
- ¿!Te acuerdas de mi nombre!?
- Cómo olvidarlo, si es muy bello…

viernes, agosto 12, 2005

Perdón, voy llegando...

Y nunca había hecho esto
Esto de sentarme y sentirme así
Así como cuando estaba allá
Allá con mi primo y tomaba eso
Eso que igual puedo tomar todos los días
Días en los que feliz o amargada lo hago
Hago lo que esa tarde me apetece y …
Y ya digo apetece como si estuviera en aquel lugar
Lugar que me trae recuerdos y me invita a renovarlos
Renovarlos como si fueran desechables y cortos
Cortos como los que hoy vi y que en suma hacen hora y media
Hora y media es diferente si se sueña en ella o se trata de soñar
Soñar que una oferta es pertinente por llamarse así
Así como puede llamarse miedo o ansiedad
Ansiedad como la provocada por ese café
Café de vips y aquella mesera infeliz
Infeliz como la mitad de este mundo
Mundo cochino y promiscuo
Promiscuo igual que malgastado
Malgastado está poco de lo escaso que tengo
Tengo sed, nauseas y lagrimeo
Lagrimeo cada estúpida vez que hago esto.

miércoles, agosto 10, 2005

Estimado mejorloescribo:

Híjuela, qué abandonado te tengo, blog!
Es que, como que en estos días de lluvia se antojan muchas cosas menos sentarse con la preocupación de que se puede ir la luz y joderse esta máquina.
Digo, tú sabes que aquí me la paso. Mi tesis y trámite y medio me tienen escribe y escribe, por eso también es que se me cansa la espalda, la mente, y quiero ir a despejarme, a ver a mi amor, a cafecear con mis amigos, a ver películas.
¿Sabías que hacía mucho que no comía una hamburguesa? ¡Hoy lo hice! ¿Que hacía años que no probaba un raspado de los apaleados? ¡Hoy lo hice! También hace mucho que no me sentaba en una banca de la escuela a fumar y hoy lo hice mientras llovía.
Quiero neutralizar de nuevo mi vida, hacerme fan de una serie como hace algún tiempo con Friends o Will and Grace, tener un lugar favorito para comer, para ver el futbol, para tomar y platicar.
Prometo no abandonarte, blog!
Ni llegar a pensar que fue un error haberte creado, o que lo que habita en ti no vale la pena. ¿Sabías que si tú y el casimposible tienen hijitos el mayor se llamaría MejorImposible y el menor CasiLoEscribo?
¿Que serían unos nenes divertidos y multifacéticos. Literatos, melómanos, diseñadores, cinéfilos, arquitectos, periodistas, izquierdistas, cantantes, críticos, cuentistas… bohemios, trovadores y locos?
Aquí seguimos, bloguito de mi vida. Dame chance de terminar esto, falta muy poco y créeme que no hospedarás otra cosa mas que buenas noticias.
Besos, byeee! ("te cuidas")

La petarda

jueves, agosto 04, 2005

Me gusta...

Me gusta cuando me levanto en la mañana y está nublado. Que mi hermano no ha despertado y puedo ir a apachurrarlo con mi cuerpo de un brinco. Él nunca se enoja, simplemente le apesta la boca y sabe que si me sopla me quita de otro brinco de su cama.
Me gusta cuando veo una noticia interesante en la tele, cuando abro el refri y hay jugo de naranja, cuando lo tomo y no me da gastritis, cuando el café todavía me toca caliente.
Me gusta mucho el periódico, leo uno abajo y otro arriba, en la compu. Odio cuando le dedican demasiado espacio a una sola cosa y me encanta ver la cartelera aunque no vaya a ir al cine ese día.
Me gusta escuchar a Ismael Serrano, aunque sea una canción diaria. La dosis es sencilla: una diaria de café, periódico e Ismaelito. También Radiohead, hoy por ejemplo Radiohead. Es el único grupo con el que recuerdo y a la vez creo nuevos recuerdos.
Me gusta cuando mi regadera está limpia, cuando hay papel, jabón y pasta de dientes en el baño. El jabón ni muy grande ni muy pequeño, el papel nunca nuevo y la pasta siempre llena y pesada.
Me gusta cuando abro mi correo y tengo ese mail de Manuel, comentarios de algunos lectores de mi blog, mi boletín arquinauta y el buscador de arquitectura, las cadenas de mis tías y el aviso de que ya mero me toca publicar.
Me gusta cuando alguna tía llama y al no encontrar a mi mamá platica conmigo, se ríe conmigo y me da alguna buena nueva.
Me gustan esas mañanas, me alegran mañanas de esas. Añoro la mañana en que el jugo de naranja sea natural y el periódico que llega sea otro, fuera de eso, me gusta esta mañana.

martes, agosto 02, 2005

Hoy son cuatro…

Y mucho tiempo atrás andábamos ahí, por los mismos sitios en horarios diferentes. Tú sólo pero con alguien, yo con alguien pero totalmente sola. El destino nos manejó como títeres por cinco años, fue cuidadoso y nos hacía aparecer en ese mismo escenario pero en funciones diferentes, le disgustaba que se enredaran nuestros hilos, nos presumía a cada uno como si fuéramos felices, con esa sonrisa pintada, cuadrada y desencajada para aquellas funciones diarias de la vida en la que no nos veíamos el uno al otro.
Nada agradezco más a la vida que nuestro encuentro aquella noche de pinturas dudosas y vino barato. El amor me pegó una cachetada, me cortó los hilos, me despintó la cara y me abrazó a ti, eternamente.


Agosto 2004

Nadia y Denisse

Cuando tenía ocho añitos recuerdo que me gustaba mucho ver la película de Nadia Comaneci. Me parecía emotiva y los movimientos de la gimnasta me impresionaban.
Por las mismas fechas conocí a una niña que vivía a la vuelta de mi casa, me la presentó Marcela, me dijo "te presento a Nadia, es mi amiguita y vive a la vueltecita ahí en la esquina, frente al kinder” después sin que ella escuchara me dijo “también hace gimnasia”. Recuerdo que en aquel entonces alguien que vivía “a la vueltecita” ya no era considerado mi vecinito, eran lugares inhóspitos, distantes, pero mi nueva amiguita Nadia abrió (y aún lo sigue haciendo) mi perspectiva y me ofreció su amistad.
Una tarde cualquiera, calurosa como la mayoría de ellas, llegó Nadia a nuestra calle y en casa de Pedro, donde había pasto, comenzó a darse marometas... Con manos, sin manos, para enfrente, para atrás, de carro, luego se agarraba de la rama de un árbol, se columpiaba, agarraba vuelo, salía volando, daba vueltas, caía parada, perfecta, toda perfecta como lo sigue siendo, modosita, mulita y linda.
Nuestra amistad ha sido pausada. Malentendidos de la infancia, reencuentros, mas tarde su año en Francia, su regreso que integró a las “paletitas de mango”, su enfado del tercermundismo la llevó a Valencia, hasta que sus visitas de verano la conquistaron y le hicieron volver al lugar que siempre perteneció: la casa a la vueltecita, en la esquina, frente al kinder.

A los doce años pasó algo similar. Justo en el rumbo opuesto de la casa de Nadia vivía una niña pecosita. Nuestro primer encontronazo fue en la fiestecita de Indira, años atrás, yo iba vestida de niña de la onda vaselina y automáticamente le caí mal por ñoña. A los doce fue diferente, la niña pecosita y de cabellos rizados (como una Cabach Patch) se había convertido en una adolescente algo roquera, bilingüe, veía MTV y escuchaba a Madonna. Era Denisse, la amiga con la que de adolescente hiciera clic y compartiera el resto de mi vida. Música, caminatas, ropa, cine, cosméticos, cigarros, pizzas, novios, cervezas, prepa, estudios, sushi, bocho, macetera, caras y gestos, tareas en equipo, fiestas, pijamadas, playas, viajes, primos, primas, navidades, cumpleaños, la vida.
Recuerdo cuando se fue a Boston la despedida en aquél estacionamiento. Anabel no nos podía despegar, llorábamos y llorábamos, ella en el carro verde y yo en el carro rojo, llorando como cuando sólo de niña, antes de que llegara ella, lloraba.
Partida en dos inicié mi carrera, fue difícil pero su regreso me trajo más felicidad y la historia continuó, y sigue continuando.
Mis dos vecinitas de la infancia están cumpliendo años. Denisse el primero de agosto y Nadia el dos. Las quiero como si el tiempo no averiguara razones y duplicara el amor por ellas año tras año, ahí estuve ayer y ahí las veré hoy, en mi viejo (pero aún mío) barrio.

lunes, agosto 01, 2005

Tu que eres arquitecta…

Estos últimos días, en los que anduve de arriba a abajo, del frío al calor, hubo una constante que no dejó de recordarme el destino inevitable a mi regreso.
Andando por las calurosas (y calenturientas) tierras de Phoenix llegamos a un hotelito modesto, donde va puro gringo jubilado y en donde nunca desaprovechamos la dichosa hora feliz. Mi papá y yo siendo siempre los más apuntados (él clara, yo obscura) nos sentamos bajo una agradable sombra mirando la alberca y me pregunta “Tú que eres arquitecta, mija, cómo le hacen los gringos para que no se les acabe el agua”, parece que me dijo tú que lo sabes todo y si no que lo inventas, rápidamente le aviento un discurso sobre el tratamiento de aguas, la normatividad tan distinta en aquel lugar, la cantidad de campos de golf en Scottsdale, etc… Queda conforme y sigue tomando, salud!
Mas tarde llego a Tijuana, la novia y su estrés me reciben para darme una calurosa (y friolenta) bienvenida, sube a su damita de honor (o sea yo) al carro y comienza: “Tu que eres arquitecta, Saury, te voy a llevar al local de la boda para que les digas a los de las mesas cómo acomodarlas para que me quepan veintitrés” poco tiempo después “Tú que eres arquitecta, mi Saury, deberías hacer un cróquis del lugar para que así me ubiques las mesas y yo asigne los lugares” “Tu que eres… para que me ayudes… las flores, los manteles, el fotógrafo” … Andaba de weeding planner mientras traíamos a Denisse en el carro con la cruda a todo lo que da (picott plus altamente recomendable) y con el reloj encima de nosotras.
Días más tarde me recoge mi tío frente al hipódromo y nos vamos a San Diego. Una gran casa estilo californiano nos recibe, entramos y está mi tía y sus felices niños en el brinca brinca hablando inglés, me pregunta mi tía “Tú que eres arquitecta como yo, Auroris, ¿te gusta el estilo de la casa?” “He pensado que probablemente sea bueno subir esta parte, como que la ventana se vería más amplia ¿tú que crees, Auroris?”.
Y así las cosas, vuelvo a mi casa y me alucino pensando que me encanta que me hagan esas preguntas (esta vez no me estoy quejando), me fascina que tomen en cuenta mi opinión, que me digan mija, saury, auroris, yoya, boris, como sea siempre y cuando esté acompañado del tú que eres arquitecta.
Como lo he repetido antes, caaaasi… caaaaasi… falta poco. Pocas letras y mucho trámite, sudor, colas, corajes, tratos y emociones encontradas.